|
| El Rastrillo |



|
|
| Technorati |
|
|
|
|
|
|
|
|
|

Obra bajo licencia de Creative Commons.
© Yolanda Montesinos L., 2008.
Se muestran los artículos pertenecientes a Febrero de 2007.
Dejé de fumar un día que no recuerdo. No lo he hecho por creer que fumar es malo, ni porque apeste la ropa, el coche, el piso, el aliento. No he tenido que mentalizarme absolutamente de nada de eso porque no son razones de peso para dejar algo que me engancha. Simplemente ya no me apetece tenerlo en mi vida. El cigarro es ese tío con el que quiero estar porque me vuelve loca, del que se me dice que no me beneficia porque está casado, que me atormenta que no sienta lo mismo que yo, que aún siendo que sí a mí no me lo parece por anhelar estar con él hasta el punto de cegarme la consciencia más inútil, como es la de querer saber si siente mi ausencia como yo a cada segundo la suya. Pero un día me digo que lo que tengo con él es aburrido, que lo que me cuenta o me hace ya no es del otro mundo, que mi dependencia es un rollo, que la relación es cansina y que es estúpido todo lo que la rodea. Entonces sin más, lo dejo. El tabaco goza de la ventaja de no tener boca ni pies, no acude para convencerme mas que de la mano de algún amigo o conocido, y como no lo he dejado por imposición, permito que me entre si me viene en gana, porque el absurdo de fumar vuelve a mí al día siguiente evaporándose cualquier posibilidad de que me encienda otro.Yo no me obligué a dejarlo, porque las consecuencias de la abstinencia me habrían llevado a querer acostarme con la mujer de ese tío que me pierde, para hacerla lesbiana y así poder vivir con él aunque fuese en comuna. Verme atrapada en este absurdo con ramalazos de mi consciencia pidiendo auxilio, me llevan a recurrir a pruebas ridículas que nivelen mi integridad perdida. Entonces veo la peli de Antena3 del sábado por la tarde, en la que una mujer mata por estar con el hombre que la fornica salvajemente y que no le da más gusto que el de sentirse deseada, y pronto una sonrisa de pena me hace cambiar de canal. Si ese día me la embucho entera y acabo llorando, aún no estoy preparada para dejar esa relación que me dicen es perniciosa pero que a mi no me vale como argumento para desquitarme de esta adicción. A seguir fumando toca que mañana será otro día.Y cuando pasa un tiempo del abandono del vicio, me acaba doliendo la cabeza y molestándome el olor cuando lo veo asomar en bares o discotecas, como me marea que se me acerque un hombre con olor a rollo patatero con la excusa de preguntarme la hora. Las reminiscencias del pasado me echan para tras y sin problema paso de su body como de un cigarro bien liado.
De no querer dejar la relación con el amante de turno, no lo hubiese hecho. Una vida saludable no se mide por los niveles de nicotina. Yo me miré por dentro, sin escuchar lo de fuera. No fumar por rebeldía ni por mis cojones, porque no encuentro el gozo de fumar con estos argumentos. Tampoco por influencia de las campañas del gobierno que en su forma se trasluce sólo la voluntad de reducir los gastos en sanidad que acarrea el fumar. Ser infiel con lo que se quiera pero no a uno mismo. Padecer el sufrimiento que el previo gozo te satisfizo pero nivelando las defensas, que se van sin colgar el cartel de cerrado por vacaciones.
Nota: texto recuperado en caché a través del Google. Debido a averías en el servidor de Blogia, se han perdido datos, básicamente de estas últimas semanas, algunos de vuestros comentarios tan preciados por mí, así com también algunas opciones que aún pueden fallar. Alguna cosilla que veáis que da error os agradecería me lo dijerais. GRACIAS. Que tengáis un estupendo día.
No soy apolítica aunque tampoco partidista.
No soy objetiva aunque resulte imparcial.
Escucho callada cuando me dejan hablar
y escribo lo que quiero cuando oyen sin atender.
Asiento ante la diligencia del reconocimiento del error
y me refreno prudente ante un acierto con desazón.
Me desborda la cautela ante un vaticinio atroz:
Eterna reserva con lo más certero y
silencio absoluto ante la palabra dolor.
Hipocresía y honestidad, iguales bajo el mal uso.
Empatía versus inercia, también al gobernar.
Posturas infinitas ante las casualidades del destino y
una única, ante las fatalidades forjadas que se podían evitar:
reclinada,
con tristeza
y vacío.
Mucha suerte señor Mandamás.
A usted le tocará aprender de viejo
porque la oportunidad de alumno aventajado
no la supo aprovechar.
Y yo,
que atiendo callada cuando me dejan hablar
y escribo alto cuando me oyen sin escuchar,
Le exhorto que aprenda a disculparse
a todos por los que habló
Y recoja votos
de conciencia,
retirado de la vida pública
y fuera de la privada
de los que representó.
Texto retocado. Lo redacté a media noche, cerca de las 5 am. Soy sonámbula y esta mañana lo he visto colgado sin recordar haberlo hecho. Pensaba que únicamente lo había soñado pero por lo visto hay algún duendecillo que se levanta con la vejiga llena y los dedos sueltos. Qué peligro tengo hasta dormida. Cuidado con vuestras carteras, no las dejéis en mi cómoda que os devalijo. Feliz día. Ah, también adjunto la canción que me bajé pero sin conseguir insertarla, por vencerme el sueño más despierto, supongo. No lo sé, ostras... Tampoco conozco la canción ni cómo ni por qué, pero traducido el título sería algo así como "Tómame el pelo". Qué arsenal de curiosidades,ajaja
Un abrazo
-Ponme una baguette.
-Les faltan 5 minutillos.
-Pues dame aquélla de allí, qué es, ¿una chapata?
-Una chapela. Parecida pero más fina. ¿Sí?
-hmm, más fina... -digo susurrante- Vale -le confirmo con una sonrisa exagerada. Me corresponde con una que le hace achicar los ojos y enseñarme las teclas de piano que tiene por dientes.
-¡Pero que esté crujientita! – le suplico, alzando la voz por la distancia que se toma conmigo al ir en busca del continente de mi merendola, la víctima que pronto abriré en canal para hacerle la autopsia y despojarla de sus tripas blancas para luego ejercer de taxidermista dándole forma con todo lo que pille en la nevera.
Qué delgado se ha quedado Pedro, pienso. Lo veo al fondo de su panandería-cafetería triando con suma atención entre las únicas dos chapelas que le quedan como si de elegir el anillo de boda se tratase. Me molesta que las manosee tanto pero mi embelesada cara no me ayuda a mostrar mi pensamiento más higiénico, vuelto sucio y retorcido al verlo en la lejanía como me muestra las dos barras como torero en la plaza, con los brazos en alto alzando las dos orejas y brindándoselas a su prometida que permanece extasiada tras el mostrador de pastas. Sacaría el pañuelo blanco, reclamando el rabo, pero no lo entendería y mi vergüenza y buena educación me harían darla una explicación aturullada de algo sin sentido camuflado bajo el pensamiento más hambruno que ni con su despensa me podría saciar.
Ya viene. Pero por qué se ríe tanto. Tendría que estar cabreado, no ha complacido a su clientela más fiel con su pedido. ¿Será porque cree que no me importa?, Ha pasado en alto mis apetencias iniciales, y no me da igual ocho que ochenta ni trece que dieciocho. Seré agradable pero exigente, y pienso sugerirle que se abastezca de más pan para la próxima, y, aunque no venga a colación, comentarle también lo estupendo que está con su nuevo aspecto para nada demacrado, fruto de su saludable régimen hipocalórico de años, quedando de lo más sincera y cordial. Justo cuando me devuelva el cambio, le recordaré con medio cuerpo girado y un pie cruzando el portal lo guapo que está. Claro que sí.
-¿Algo más?
-Nono, sé que me está mirando aquél Donuts de allá- y lo señalo- y aquella caña de chocolate no me quita ojo.. pero, no.. –sonrío estúpidamente para finalizar mi estúpida frase que procedería a una serie que estúpidas afirmaciones que deberían haberse quedado en el sistema límbico y no salir ni estando sola pero…
-¿Qué tal estás Yolanda?- me intercepta, por las buenas.
-Pues no tan guapo como tú!- le contesto, a unas malas.
Silencio.
-De veras, estás estupendo!, irreconocible! De verdad,guapísimo, sisisi…- balbuceo torpemente por no poder desparecer como el humo.
-¿Y los niños para cuándo? – me pregunta sin acertar a santo de qué.
-Los niños, mayores de 25 los que quieras!! – ¿qué coño estoy diciendo?
-¿Ya no estás casada?-me interpela con repentino semblante serio.
-Sí, bueno, estoy esposada!!-bordado Yoli...
-Y tú, cuántos tienes, 2 o 3?-pregunto para retomar un hilo argumental inexistente
-Tengo uno.
-Sí, y ya está como tú de grande, hay qué ver...
-Hombreee Yolanda, tiene 5 años
-¿25 dices??-
.............................................................................
De veras, a veces desearía poder ser paloma, cagarla sin que me vean y poder salir volando, con el pico cerrado y los genitales ocultos bajo el plumaje, sin necesidad de comer más pan que el que la gente generosa me brindase. Pero nunca del panadero, capaz de resultar palomo cojo y perderme por siempre.
Si algún día llegas a leer esto, Pedro, te lo dedico. Gracias por tu paciencia con la clientela, y en especial conmigo.
Si encontráis alguna incidencia en el blog, comentádmela por aquí o vía email a: yolithebest@hotmail.com Gracias

Qué aburrida que estoy repantigada todo el día en el escritorio. Algunas amigas de tiempos ancestrales, han conseguido buen puesto en museos de renombre, contempladas, lo que nunca imaginaron. Otras, las más bellas, se pasean entre festines salpullendo de ostentad, con excesos innecesarios, lo más simplón. Las más sueltas hacen botellón y se ponen hasta arriba de ácido. Acaban deshechas, lógico, aunque algunas se resisten. Entonces es cuando salen de su boardilla con la amenaza de un bisturí. Bendita juventud… toda la vida por delante tirada por el retrete…
Y es que no es oro todo lo que reluce: hace poco contemplé con triste costumbre ya, precipitarse al vacío una compañera desde el balcón contiguo. Mala vida la que llevó, soportando cargas excesivas, presiones desmedidas. Esto acaba por machacarte, abriendo brecha sin duda.
En la playa me gustaría a mí estar, fresquita en plena orilla, tan brillante recién mojada, y secada al solo entre baño y baño, dejándome arrastrar por el oleaje sin más. De allí provengo, alguno se fijó en mis formas y belleza y desde entonces me mantiene, hasta que él quiera, y en días tediosos como el de hoy, echo mano de mis plácidos recuerdos, sin olvidar la fortuna de que aquí estoy a salvo de las mafias que por allí corrían.
A puñados se llevaban a las más chiquitas para cementarlas o enyesarlas con finalidades constructivas, según ellos. Mi más sentido pésame a la madre que las vio erosionar.
Otras, son escaladas y resquebrajadas las de menor suerte. Las más foráneas permanecen bajo escarcha, hielo, y moho, pisoteadas por inconscientes pero viendo crecer vida a su alrededor, y eso lo envidio desde mi más tranquila morada.
Ahora me han plantado una compañera con un look de lo más pijo en forma de pirámide. Alardea de traer suerte o no sé qué historia. Tallada y esculpida, así cualquiera no resulta interesante. Pero mi belleza natural, sin llegar a ser preciosa, me hace más substancial a ojos del entendido.
Y dicen que no estoy viva, por no tener cierta cualidad, pero conozco seres más muertos que se libran de estarlo porque dicen respirar.
Al agua embotellada, manantial de vida, se le atribuyen mis propiedades pero sigo siendo inerte estando llena de cualidades que vitalizan por dentro y fuera.
Espero no dejarte de piedra con lo que digo porque lo que resulta duro es serlo de verdad.
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/