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Cada día hago menos y soy más

GUSTO

7 meses

7 meses

Estoy muy cansá. El aire me pesa, sentada, de pie y recostá. Las palabras se hermandan, y se amontan para salir en un mismo suspiro para que me cueste menos hablar: Ay… yesquenopueomás. Mis pies doloridos soportan los 15 quilos de más. Mi esqueleto enmudecido me reclama calcio por piedad y mis glóbulos rojos se quejan del saqueo que sufren por aquí y por allá. Andan ligeros de equipaje por el poco oxígeno en sangre y el hierro recetado en pastillas es como el sexo que se alquila, un triste sucedáneo de lo natural, que te deja al poco de su dosis, con la misma necesidad. El esófago protagoniza las veladas sin igual. La acidez se camufla con bochornosa timidez bajo alimentos tan normales como el pan o la miel. Y tengo sed, mucha sed, y bebo agua pero siempre antes de las diez pues lo ingerido antes de acostarme siempre ha de salir antes de levantarme. Y los viajes al lavabo, una y otra vez, me recuerdan que mis pies doloridos no pueden con los 15 quilos de más y que el aire me pesa, sentada, de pie y recostá.

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Trece días

¿Qué son trece días?

 

Trece días es el tiempo necesario

para cambiar el color grisáceo de la piel por uno rosado.

Coordinar la respiración que nadie antes te había enseñado,

con la deglución del líquido blanco que tú solo, aprendes a succionarlo.

 

Reconocer las voces como familiares

y las olores como cercanas.

 

Poner en práctica sin previo ensayo

lo sabido sin aprender,

y lo aprendido por saber.

 

Lagrimear por primera vez,

regalar una sonrisa

mientras practicas contraer

los músculos de tu carita.

 

Acostumbrarte al algodón cien por cien

y a las cremas de bebé;

a vislumbrar sombras a la luz del día

y a dormir al anochecer.

 

 

Habituarte a la vida,

esa que me regalas tú

al nacer.

 

 

loren 2º día

 

¡Felicidades Loren! Ya mismito cumples dos semanitas.

Besos mil repartidos por todo tú, de tu tía que siente adoración por ti.

 

Semana Potable

Semana Potable

Como presidenta del agua potable que soy, constato que, todo el agua que nos está cayendo del cielo estos días y que vemos  tras las ventanas de nuestras casas con rabia, melancolía, divertimento o veteasaberquésensación, está siendo  titular del telediario por inundar los bajos de las casas que viven cerca de una riera,  por ser fiasco de los que con antelación habían reservado chiringuito en la playa y también por no permitir que desfilen como cada año Hermandades de las cientos de procesiones que estos días se dan.  

Es por todo lo expuesto que propongo, a través de la infraestructura que tenemos preparada para este repetitivo acontecimiento que la naturaleza nos brinda sin respetar posibles planes vacacionales que para estos días teníamos pensado, y siendo que cada día muere una media de 4.500 niños menores de cinco años en todo el mundo por carecer de este derecho humano de los 1.100 millones de personas que no tienen acceso a este bien, y siendo que los zagales nuestros consumen de 30 a 50 veces más agua que en los países llamados en vías de desarrollo,

embotellarla y hacerla llegar hasta allí.

 

Así que el que quiera aún disfrutar de sol y a su vez conocer nuevos países (África subsahariana) o desfilar con su Hermandad y hacer una provechosa procesión hasta este bien escaso junto a las gentes de estos pueblos, qué mejor ocasión que ésta, y totalmente gratis.

 

Ahora sí, voy a seguir mirando tras mi ventana ,con rabia, melancolía, divertimento y desolación.

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Apología del huevo frito

Apología del huevo frito

Sumerjo el huevo en la sartén con aceite a más de 200 grados. Lo hago con sumo cuidado, y observo embebecida su caída. Sus formas se deslizan anchamente, como nudista en la arena tumbado al sol, y me contagia un relax que me contenta. Desplomado sobre el manto resbaladizo de elevada temperatura, se mantiene flotante como colchoneta de playa, y el calor cada vez más intenso va chuscarrando los lados hasta oscurecerlos, como cuando el sol tuesta las partes más blancas de mi cuerpo. Cojo la espumadera, prolongación de mi mano combustible, y comienzo a bañarlo con el mismo bálsamo que lo acaricia, como el bebé que imprevisible permanece quieto recibiendo las aguas bautismales de su madre. Salpico suavemente una y otra vez su asoleada cara, perfecta en su forma y en su color. Los segundos pasan y la calentura sube. La bañera infantil se torna ahora hidromasaje, y las eclosiones de la fritura que emergen de la sartén se vuelven amenazantes. No se deja mirar mas que con los ojos entornados, como su semejante astro, porque aunque se sepa digno de contemplar, es descarado en su atino a salpicarme donde más me duele cuando lo hago. Y le tiro sal, y me quema, haciendo migrar sus burbujas a mi piel si no soy rápida de reflejos.

¿Puede haber algo más bello?

El olor que desprende con los trozos de ajo doraditos me subleva ante él. De soslayo los veo amistándose con el faldón blanco de puntillas marrones que los camufla, juegan a ser uno siendo tan diferentes en color, sabor y textura, conjugándose como los matrimonios que milagrosamente aún perduran.

¿Lo estaré friendo bien?

Hay tantas formas, todas tan eróticas... durito por en medio con aureola perfectamente dibujada a su alrededor como pezón de adolescente; con cuajarones blancos entremezclados con la yema dura como orgía improvisada; desparramado y poco hecho con la yema temblorosa como flan servido por camarero aprendiz cual bello pecho pequeño que ingrávido y sin sujetador se agita incesante a su paso...

Pero esta vez me apetece tanto contemplarlo, que me lo comeré como quede, mojado con pan y estucando mis muelas mientras mi paladar lo disfruta, y tragándolo con el gozo de estar saboreando uno de los mejores manjares que conozco.

Lo bueno, si es sencillo, dos veces bueno.

foto extraída de: http://inpraiseofsardines.typepad.com/blogs/

Y dejé de fumar

Dejé de fumar un día que no recuerdo. No lo he hecho por creer que fumar es malo, ni porque apeste la ropa, el coche, el piso, el aliento. No he tenido que mentalizarme absolutamente de nada de eso porque no son razones de peso para dejar algo que me engancha. Simplemente ya no me apetece tenerlo en mi vida. El cigarro es ese tío con el que quiero estar porque me vuelve loca, del que se me dice que no me beneficia porque está casado, que me atormenta que no sienta lo mismo que yo, que aún siendo que sí a mí no me lo parece por anhelar estar con él hasta el punto de cegarme la consciencia más inútil, como es la de querer saber si siente mi ausencia como yo a cada segundo la suya. Pero un día me digo que lo que tengo con él es aburrido, que lo que me cuenta o me hace ya no es del otro mundo, que mi dependencia es un rollo, que la relación es cansina y que es estúpido todo lo que la rodea. Entonces sin más, lo dejo. El tabaco goza de la ventaja de no tener boca ni pies, no acude para convencerme mas que de la mano de algún amigo o conocido, y como no lo he dejado por imposición, permito que me entre si me viene en gana, porque el absurdo de fumar vuelve a mí al día siguiente evaporándose cualquier posibilidad de que me encienda otro.Yo no me obligué a dejarlo, porque las consecuencias de la abstinencia me habrían llevado a querer acostarme con la mujer de ese tío que me pierde, para hacerla lesbiana y así poder vivir con él aunque fuese en comuna. Verme atrapada en este absurdo con ramalazos de mi consciencia pidiendo auxilio, me llevan a recurrir a pruebas ridículas que nivelen mi integridad perdida. Entonces veo la peli de Antena3 del sábado por la tarde, en la que una mujer mata por estar con el hombre que la fornica salvajemente y que no le da más gusto que el de sentirse deseada, y pronto una sonrisa de pena me hace cambiar de canal. Si ese día me la embucho entera y acabo llorando, aún no estoy preparada para dejar esa relación que me dicen es perniciosa pero que a mi no me vale como argumento para desquitarme de esta adicción. A seguir fumando toca que mañana será otro día.Y cuando pasa un tiempo del abandono del vicio, me acaba doliendo la cabeza y molestándome el olor cuando lo veo asomar en bares o discotecas, como me marea que se me acerque un hombre con olor a rollo patatero con la excusa de preguntarme la hora. Las reminiscencias del pasado me echan para tras y sin problema paso de su body como de un cigarro bien liado.  

De no querer dejar la relación con el amante de turno, no lo hubiese hecho. Una vida saludable no se mide por los niveles de nicotina. Yo me miré por dentro, sin escuchar lo de fuera. No fumar por rebeldía ni por mis cojones, porque no encuentro el gozo de fumar con estos argumentos. Tampoco por influencia de las campañas del gobierno que en su forma se trasluce sólo la voluntad de reducir los gastos en sanidad que acarrea el fumar. Ser infiel con lo que se quiera pero no a uno mismo. Padecer el sufrimiento que el previo gozo te satisfizo pero nivelando las defensas, que se van sin colgar el cartel de cerrado por vacaciones.

Nota: texto recuperado en caché a través del Google. Debido a averías en el servidor de Blogia, se han perdido datos, básicamente de estas últimas semanas, algunos de vuestros comentarios tan preciados por mí, así com también algunas opciones que aún pueden fallar. Alguna cosilla que veáis que da error os agradecería me lo dijerais. GRACIAS. Que tengáis un estupendo día.

 

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