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| El Rastrillo |



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Obra bajo licencia de Creative Commons.
© Yolanda Montesinos L., 2008.
Un trozo de cielo negro comienza a deshacerse en mil pedazos sobre mí. El pelo de mi cabeza se cuartea en gruesos mechones que, asustados por el fortuito ataque, se abrazan a mi cara como un pulpo adherido a la presa que no quiere dejar escapar, dejando a la suerte de dios a unos pendientes que parecen pesar el doble. Las uñas rojas de unos pies encharcados me miran avergonzadas de su aspecto carnavalero en un día tan lúgubre y se esconden fugitivas como las pezuñas del gato montés que nunca tuve. Tengo frío. La camisa empapada moja mis permeables prendas interiores y me siento incómoda. En un gesto de compunción, cruzo mis brazos y cuelo mis manos bajo el escote hasta alcanzar a tocar una piel áspera y fría que agradece su calor. El trueno que estaba por llegar se deja oír ronco por la humedad que arrastra y marca el pistoletazo de salida. Echo a correr y mi cuerpo, temeroso, me acompaña. Mi gesto es entre aturdido y alegre por las muecas que las molestosas gotas me hacen tomar. El aire va traspasando sin permiso mi ropa mojada envolviendo a su paso todas mis articulaciones como un tirante y transparente celofán que quisiera empaquetarlas para ser transportadas con mayor compacidad. El bloque de hielo en el que me he convertido me comporta, sin embargo, una flexibilidad inesperada que me hace defenderme con soltura de la intermitente realidad que me golpea. De repente, uno de mis pies desaparece en un profundo charco de barro que se agazapaba bajo el mullido suelo, engullendo la parte posterior de mi chancleta. Mis festivas uñas, ahora enlutadas, piden auxilio. Haciendo contrapeso, intento desenterrarlo pero caigo de costado arrastrada por el peso de mi bolso engordado. Una temperada arcilla comienza a embadurnar de apoco mis derrumbadas piernas y calma las punzadas de la incesante agua vertical. Estoy sola. Con ahínco giro como puedo el medio tronco libre pero el cansancio se alía con mis embalsamadas extremidades y me rindo, cayendo precipitadamente de espaldas al barro. Me observo. Únicamente mi cara sobresale de la trampa que el destino había urdido para mí. El resto de mi cuerpo se apacigua bajo la calma del subsuelo.
Al poco deja de llover, y el cielo negro se abre con la soltura de un telón. Sobre el tablado un hombre con casco se asoma a mi campo de visión pero el cegador escenario sólo me deja perfilar su barriguda silueta. Me habla sin cesar, gesticulando con todo el cuerpo, pero lo escucho con la misma dificultad que si estuviera haciéndolo desde el final de un largo tubo por el que a la vez debiera observarlo con el mismo aprieto con el que miraría los hilos incandescentes de una bombilla. De repente se va con premura y me quedo sola. Me observo. Únicamente mi cara sobresale y el resto de mi cuerpo se entumece, bajo la dureza del suelo.
Me he quedado cementada en medio de una obra.
Fecha: 26/09/2008 21:03. Fecha: 27/09/2008 01:19. Fecha: 27/09/2008 20:55. Fecha: 27/09/2008 21:20. Fecha: 28/09/2008 13:41. Fecha: 30/09/2008 13:24. Fecha: 30/09/2008 21:16. Fecha: 10/11/2008 13:09. Fecha: 12/11/2008 00:06.
Autor: Suleiman
Menos mal que te pudiste escapar y así hacernos de nuevo un regalo con este post.
Besicos!
Autor: just
Por cierto Paula es una niña preciosa, como su madre claro.
Hasta muy pronto Yolanda.
Just
Autor: yolijolie
Petons artista.
Autor: yolijolie
Petons de la Paula i meus!
Autor: fmop
Autor: Aliss
un besico
Autor: yolijolie
Con lo simpática que tú eres y las cosas tan increíbles que me pasan a mí.
Nos liaríamos a hablar tú y yo y el chiquillo se quedaría dormido, o, lo que es más triste: se lo hizo...
Besicos cocinera
Autor: desahogandome
un abrazo
Autor: yolijolie
Un desahogado abrazo.
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