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Cada día hago menos y soy más

El material de mi suelo y el color de mi cielo

Rodearme de gente en la gran ciudad me hace cosmopolita. Los propósitos que no me hice a comienzos de año invento repasarlos caminando a paso firme. No me compadezco de las hormigas que a mi paso degollo, y que en el campo me asustan. La gran ciudad huele a actividad, a frenetismo y a yoquesé. El campo me abstrae, me inunda de valores que yo ya tenía pero ralentizándolos con olor a vaca. Llevo el lastre de la no modernidad a mis espaldas, de la no aspiración a malvivir con éxito, del retiro antes de tiempo y eso, si no me mata, me disfraza de mejor persona pues dejo de lado toda la mierda que se come con cuchillo en la ciudad  para degustar con las manos el más rico caviar en mi buena compañía. En la ciudad miro al suelo para pasar y repasar, y al cielo con desespero por un suelo sin consuelo. En el campo al cielo lo admiro y dejo de hacerlo cuando cabizbaja me retraigo porque algo va mal. Entonces pienso en volver, para curarme las heridas que se parecen a las tuyas, y alegrarme de nuevo por las curas de yodo compartidas: una hipoteca más barata, un trabajo mejor remunerado, un super nuevo en mi barrio, y otro canal autonómico sintonizado.

Pero la frivolidad con que me veo no me ayuda para nada y  volver al campo de nuevo buscando la diferencia puede enterrarme en vida en un ecosistema que  así no respeto.

Vivir conmigo y en mí, y todos los demás y demás, me estarán bien. Andar por la calle observando los grandes detalles, saber que bajo el cimiento hay también tierra y sobre las parabólicas un mismo cielo azul; que  el hombre que pasta ovejas tiene horario de 8 a 3 y el mismo dilema, o no, por llegar a fin de mes. Y las alegrías y las penas, las de carne y cliché, son las mismas en ambos sitios, solo dependerá de quién es quién en un mismo entorno que nos ve crecer disfrazados de campesinos o urbanitas.

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5 comentarios

yolijolie -

probando comentario

yolijolie -

gracias Akiv, ya recuperada.
Salud!

Akiv -

Vaya... Que incubes con salud tus gérmenes. ;-)
http://semurah.blogspot.com/2006/12/yo-confieso.html

yolijolie -

valorar lo que uno quiera bajo el prisma que le de los colores más acertados con su aureola de felicidad.
Me vuelvo a la cama que tengo 38 y medio de fiebre. No nos olvidemos tampoco de hacer el ejercicio de recordar lo que nos hace felices, como auxiio a momentos no tan buenos, ay... qué malita estoy!!! sniff, sniff...
Besos futuro griposo;-)

Xavi -

Qué gran verdad!, vivir con uno mismo, y lo demás ya vendrà. Creo que saber valorar en todo momento qué tenemos delante (tanto si es uno mismo, como una situación o otra persona) nos hace más libres y, en consecuencia, más felices (o quizá al revés??). Es tan simple!, que sorprende que unos no nos demos cuenta a veces, y otros nunca.
No nos olvidemos de lo que nos hace felices nunca, y disfrutémoslo en la ciudad, bajo un cielo azul, y en el campo, bajo un cielo gris. Por qué no?
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