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Cada día hago menos y soy más

Chef 2000

Vivir a  media cocción me encrudece. Cocinar a fuego lento no sacia mi deseo express. Mi hambruna desfallecida ensaliva mis ganas de volver a comer, y entonces todo me está bien. El microondas se alía con la desidia y comienza a girar una pasión fingida que se enfría antes de llegar a mi boca. Echo de menos lo cocido tiempo atrás. Descongelo, pero mis sentidos se enlutan ante el bloque de hielo en el que se ha convertido. Congelar en el tiempo no conserva lo que echamos a perder. El tiempo pasa y mis anhelos se funden en el descongelador abierto. Qué vacío siento cuando tengo hambre y no sé de qué.  

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11 comentarios

yolijolie -

Felicidades para ti por tus buenos deseos.
Que tengas una muy buena entrada de semana.
Salud

José -

Felicidades por el blog y de paso desearte una buena salida y entrada de año. Saludos

yolijolie -

Hummm... con lo del orgasmo pues... orgasmo que no tienes, ganitas que se acumulan para el apoteósico que está por llegar. Por qué no.

Besos

yolijolie -

Qué decir de vuestros comentarios tan nutritivos.
Me alimentan más que cualquiera de los platos que enumeras en la lista, a cuál más rico.
Me entra hambre de conocer a las personas que están detrás pero por ser hoy me conformaré con calmar mi gula con un puré de verduras y pescado a la plancha (estoy aburrida tal vez?)

Gracias por la generosidad de tus palabras Peter, y por la interpretación tan cariñosa y amable que haces de lo que escribo. Siento y vivo en ocasiones de manera muy especial gracias a sentimientos como los tuyos.

Besos

Anónimo -

Cocina de las emociones.
Recuerdo que en una sobremesa o en una charla de bar uno de los presentes mencionó que un tal McLuhan dijo que el medio es el mensaje. Entonces me dije: "Pepe, esta apúntatela que es buena". Mira por donde ahora puedo soltarla citando, además, a su autor. Se ha hablado mucho del lenguaje de las flores, pero ¿qué hay del lenguaje de los platos? No me refiero a los tan traídos y llevados conceptos de la nueva cocina, sino a algo más básico: un mensaje en cada plato. Veamos algunos ejemplos (nada original por otra parte dado lo obvio del mensaje según la naturaleza de sus ingredientes):
Calamares en su tinta: estamos de luto.
Arròs negre: estamos de medio luto.
Buñuelos de seso: mis obsesiones me deprimen.
Cabeza de cordero: mis depresiones me obsesionan.
Criadillas: vivo una pasión intensa.
Pies de cerdo:¡no vuelvas a ponerme la mano encima¡
Paella mixta: no me pidas que me defina.
Flan: soy vulnerable.
Helados: soy muy vulnerable.
...
Así pues, la necesidad de comunicación puede llevarnos a la cocina para liarnos con los fogones. O para buscar en la nevera algo que calentar, como esos mensajes preestablecidos de nuestros teléfonos móviles.
Y no importa que el receptor del mensaje sea una misma.

desahogandome -

no viene al caso... o sí: recientemente una amiga me dijo que orgasmo que no tenía orgasmo que había perdido para siempre.

Afronto la vida desde esa perspectiva.

besos

Peter -

No dudo ni un segundo que tu cocina es siempre jugosa, que os hace disfrutar a ti y a tus comensales, porque tus ingredientes seguro que son frescos y sabrosos.
Imagino el sentimiento que mueve los dedos obradores de estos relatos -que me encantan, todo sea dicho-, debe ser exquisito cuando se trata de crear para repartir tu enorme corazón en pequeños pedazos de mayúsculos y exquisitos sabores.

Que tus anhelos se están descongelando?, entiendo que sufras por ello, pero este sentimiento está sólo en la vida de las personas que VIVEN y SIENTEN, como tú, aunque a veces consideremos que no hace falta aprender tanto para saborear los retales dulces y sabrosos de la vida.

Que generosas las personas que cocináis! Que anhelos más frescos y perennes los tuyos!

yolijolie -

Gracias a ti por tus siempre educativos comentarios.
Si notaste algún color amarillento en la cara del tutor mientras te intentaba convencer de su teoría carnívora desde luego que hacía historia, hummm...
Besos Sr.Suleiman

Suleiman -

Aún así, los alimentos conservados mantienen su sabor, e incluso el paso del tiempo lo potencia.
A veces, una buena descongelación, y añadirle alguna especie ayuda a que esos alimentos que creíamos echados a perder tengan un sabor y un aspecto mucho mejor.
Una vez, un profesor de historia me contó que la carne putrefacta no era de por si insana, y que el valor monetario quetenían las especies era que conseguían que esa misma carne tuviese un sabor y olor apetecible, y de hecho así surgieron muchos de los embutidos y adobes que tanto nos regalan nuestro paladar.
El paso del tiempo, entonces, se convierte en un aliado que convierte los alimentos ya olvidados en exquisitos platos que apetece recocinar.

Muchos besos, y gracias por volver a regalarnos con tus palabras.

yolijolie -

Tomo nota de tu receta, Santi, y de vino que no falte desde luego que no.
Un abrazo.

Santiago -

No queda otro remedio que cocinar a la antigua. Olla de hierro o barro, muchos condimentos imaginativos, aprender a esperar y disfrutar tanto del cocinar como del comer. Y mucho vino en el proceso. Te aseguro que te curas.
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