Bitacora de Yolijolie Música que sale de dentro y me llega de fuera
yolijolie
Mi vergüenza, prima hermana de mi risa nerviosa, se apodera de mí en cualquier momento. Es curioso que esto que tanto me molesta pueda llegar a resultar encantador para el sexo opuesto. Quizá atraigan los puntos débiles, y si es así, e instintivamente lo sé, pues si no, no habría llegado a la conclusión de que esto gusta, puede que no quiera dejar de serlo para no dejar de gustar aunque sepa lo jodidamente mal que lo paso cuando me pongo colorada. O quizá sea una conducta que he desarrollado para gustar sin saberlo. Soy lo que quieren que sea a este nivel también y aún siendo consciente no lo evito. Qué retraso llevo en mi evolución… Echo mano al bolsillo y rescato mi móvil: dos llamadas perdidas de número oculto y media hora menos en mi reloj. Decido acomodarme, esta vez sin importarme ya nada, y comienzo a escribir lo que ahora cuento. Me siento bien. No paro más que de hacer cosas que me apetecen y dejo de hacer las que no. Cada día hago menos y soy más.

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El Rastrillo

Un paseo mmuy ameno ya es un clásico para mí Me estoy volviendo loca (del todo) leyéndolo Un gustazo para la vista y el alma El actor y el ritmo de la peli, estupendos Brevísimos refrescantes relatos 80 minutos de conversación en tiempo real en un suspiro la vivencia con la prostituta me ha hecho reír Meryl Streep, entregada al papel y en el personaje Menudos pelotazos de coñac se meten durante toda la peli.Un caramelo de obra maestra maravillosa la susurrante voz en off, la estética fílmica estupenda estoy leyendo ahora sin poder dejar de hacerlo pero dejándolo para más adelante El azar como vehículo maravilloso de la vida Historias cruzadas bajo la magia de lo humano de personas extraordinariamente sencillas Interpretación fantástica bajo un guión exquisito Una caja china que fascina, por su surrealismo más real tornado surreal cuanto más real parece les miserables Un gusto con mucho tacto para la vista muy amena la mejor entre las mejores de Woody Deseando amar: bella poesía audiovisual El tiempo se enlentece hasta acomodarse a un ritmo real que perdura todo el film. Papeles nada sobreactuados. La crudeza de unos personajes con sensibilidad contenida que traspasa al espectador el nudo emocional de sus vidas. Magnífica dirección e intrepretación Dos mujeres en Praga: La coincidencia más imposible se hace realidad con hechos ficticios que poco importa que lo sean porque así lo consigue Millás El Abuelo: La ironía, humor y sensibilidad de Galdós llevada al cine de la mano de Fernán Gómez. Un cuento de hadas muy dulce y delicado. Banda sonora deliciosa (Rachel Portman) Old boy: Los aires de venganza que se respiran en todo el film son tratados con exquisitez absoluta.Impactante visual y musicalmente.

Comentarios anteriores
Antoniaiam - Lo que me he reído al leer este cruce de mediomalentendidasinterpretaciones!!!...
IVAN - Que bueno eso de un post sonambulo....
Akiv - ¿Conciencia...? mmm... No sé, espere que lo busco "Conocimiento interior...
Alicia - Tal y como lo has relatado me dan ganas de comenzar a fumar para poderlo dejar.
Xavi - Qué gran verdad!, vivir con uno mismo, y lo demás ya vendrà. Creo que saber valorar...
Alumno Aventajado.L.M.IV - Qué sensaciones!. Intento imaginar lo que uno siente en esos momentos...
A. - ¿Has visto el calendario de los bomberos de Bilbao? Ahí sí que hay ...

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Creative Commons License
Obra bajo licencia de Creative Commons.

© Yolanda Montesinos L., 2007.

Ruido

Tras mi presunción de inocencia, me responde con el silencio más sordo:

el de la ignorancia.

 

ver aquí texto que me han plagiado 

Sigo siendo adicta a las casualidades.

Puede que le toque el viaje que sortean al mejor relato y decida compartirlo conmigo.

Sería el intrincado inicio de una nueva amistad.

 

 

03/05/2008 00:25. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: VISTA. Hay 5 comentarios.

Paula

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Existir cobra sentido cuando huelo la vida en tu piel, oigo tu virgen respiración de inhalaciones profundas con la aparente conciencia de que la vida te va en ello. El tiempo pasa productivo por tu cuerpo que cambia a una velocidad increíble. Retratarte es un burdo intento de atestar lo que dentro de ti se está cociendo y te fotografío con mis aturdidos ojos que nada se quieren perder. Te veo observar los insulsos objetos que te rodean con la vehemencia del que analiza un gran hallazgo y me enseñas a volver a mirar lo que nunca había observado, notando la dulzura de tu mirada en todo lo contemplado por ti. Tus balbuceos me traen el sonido de tu voz y me entusiasma pensar que significan todo lo que aún no consigo entender, y te respondo con un mal plagiado lenguaje y una enorme sonrisa de manual. Perdóname. Mis fallidos intentos por fluir la comunicación toman protagonismo cuando no consigo calmar tus desalmados llantos. Llamo entonces a la madre naturaleza, y, si hay cobertura en la red, me vuelve a recordar lo que tanto me cuesta hacer: dejar la teoría en los libros y creer en el instinto, el mismo que me dice que ahora tienes que comer.

Hasta ahora pitufina.

 

Post perteneciente a enero  de 2008. Por error lo he traspapelado cibernéticamente y solo sé ordenar lo escrito en papel. Los comentarios tan preciados por mí se han borrado. Si alguien puede echarme un cable se lo agradecería. yolithebest@hotmail.com

Debería ir pensando en cambiar el nombre de mi correo al que poco honores hago...

 

 

 

24/04/2008 10:01. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: TACTO. Hay 4 comentarios.

Paula #2

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Duerme. Tengo que aprovechar. Me siento frente al ordenador y recupero notas inconexas amontonadas virtualmente en mi escritorio pixelado. Revisarlas restará tiempo a la cuenta atrás marcada por su ensoñado reloj biológico. Fuera llueve y aquí hace frío. Desplazo mis sigilosos pies hasta la habitación contigua en la que duerme y me abrigo. Un relámpago acuchilla el silencio y paraliza mi paso. ¿Se habrá despertado? Me acerco con la cautela del que se asoma por un precipicio. Hoy tampoco podré escribir, pienso, mientras observo su angelical cara. Un trueno aún más estridente me compunge los músculos faciales. Permanezco frente a ella sin poder levantar mis talones de la baldosa No reprendo la marcha, sólo tengo prisa por hacer las cosas con tiempo.

La habitación se oscurece por completo y una nube negra se descarga contra la ventana. El goteo se acelera y la incesante lluvia repiquetea con una armonía que imprevisiblemente adormece. La lluvia mojando las calles barcelonesas ahogará las voces de los más secos.

Sin dar crédito el cielo comienza a abrirse en escasos segundos y un haz de luz decide entrar sin avisar. Sus ojos se entreabren sonrientes y mi cara se contagia.

Vuelvo a no tener tiempo para escribir pero lo hago.

Hace un estupendo día de lluvia soleado.

 

17/04/2008 18:26. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: VISTA. Hay 6 comentarios.

En el bus

Me acerco a la parada de bus con el sigilo de quien entra a un cuarto en el que duermen. No quiero que me dejen asiento por estar embarazada y tras mi aproximación cautelosa permanezco de pie tras la marquesina. A los pocos minutos empiezo a tomar conciencia de la rigidez de mi cuello: un abultado bolso recién estrenado tira de mi trapecio izquierdo sin compasión. Lo quiero grande- le decía a la vendedora de la tienda. Me lo probaba y acto seguido exclamaba- ¡Buf, Pero qué grande que es! Es que no estoy acostumbrada y claro, no me sé ver…. ¿Otro como éste de grande, me lo podría enseñar?


Últimamente mis compras responden a la voluntad de cubrir las necesidades más abstractas de mi inminente maternidad, entendida como un desdoblamiento de mi persona que requiere ser abastecida con objetos que me resultan totalmente imprescindibles y que quizá nunca llegue a usar. Paula es alguien a quien nunca antes ví y que siento conocer de siempre.

Mientras busco la tarjeta de bus repaso a tientas estas cosas todavía innecesarias: una libreta de despejadas hojas donde anotar cosas que tengan que ver con ella, un bolígrafo escogido bajo el criterio de su imaginado gusto, colonia de fragancia fresca que intuyo le agradará, llavero de suave tacto al que gustará estrujar, y un sinfín de artilugios más que ocupan sin vacilar mi, cada vez más pequeño, bolso nuevo.


Desde la parada una voz masculina me llama:

-¡Yolanda, ven y siéntate!

-¡Hombre Pedro!, ¿qué tal? No,no, de veras estoy bien así, gracias.

-Es una orden, Yolanda. Íker- exclama a su hijo que a duras penas puede sentarse por la carteraza que lleva colgando de la espalda. En su caso es doblamiento de persona y es del todo literal. Me sonrío por el juego de palabras que se da en mi aburrida espera mientras su padre le ordena que me deje sitio. El niño obediente se echa hacia un lado sin quitar la vista de la consola y mi bolso y yo nos sentamos. Nos tiene a los dos acojonaos con tanta orden, pienso, sin dejar de sonreír. Mis divagaciones simplonas me mantienen callada y decido romper el silencio con poco acierto:


-Pero que grande que está. ¿Cuánto tiempo tiene?

Tiene ya 6 años. Es de los más bajitos de su clase- me sentencia, percatándome de la incongruencia de mi cuestión. Decido callarme hasta nueva orden, y me vuelvo a sonreír por la estupidez que llevo en mi cabeza, por lo visto aumentada todo lo que el niño no ha crecido, me digo, asombrándome de la facilidad con la que la tontería se sigue apoderando de mí.

-¡Hacemos una buena media!- le exclamo sin saber.-Quiero decir que…- intento pensar en décimas lo que ya no tiene sentido-todo lo que tú te has adelgazado lo he ganado yo! Es que me he puesto enorme.

Le acabo de recordar que aún me acuerdo de lo que él desea olvidar, acompañado de una sonrisa que no me cabría ni en mi bolso nuevo.


Por fin viene el autobús y como era de prever nos dispone a su hijo y a mí en los asientos pertinentes. Una antigua compañera de clase me reconoce y me saluda por mi nombre. Yo no atino con el suyo, y decido remontar mi desventaja sin arriesgar:

-Qué tal, muchacha!,¿al cole?-le interpelo mirando a un pequeño que se agarra de su brazo.

-Sí, lo llevo a  l’Escalada. Me pilla más lejos que el Lola Anglada, pero es que nuestro antiguo colegio ya no es lo que era. ¿Y tú que estás, embarazada?

-No…-le responde Pedro con una ceja medio arqueada.


La nueva interlocutora presenta síntomas de idiotez similares a los míos y eso me tranquiliza. Pedro ya puede asociarlo a algo propio de una edad, un estado, o, por qué no, unos estudios básicos impartidos en cierto centro. Pero poco dura su hipotético trabajo de campo porque la madre-amiga de la infancia se baja en la siguiente y mi conocido y yo volvemos a quedarnos solos.


El sol de las 3 entra por una de las ventanas y relaja todos mis músculos faciales. El traqueteo del bus nos mece a Paula y a mí y decidimos relajarnos lo que queda de trayecto. Estamos a gusto pese a tener a un metro al que manipula nuestra mente y nos hace decir tonterías que poco tienen que ver con la reflexiva conversación que mi desdoblado ser y yo llevábamos antes de llegar a la parada.

-¿Estás bien, Yolanda?

¿Será esta línea de bus lo que atonta a las personas?

-Sí, sí, estoy bien, Pedro, de fábula aquí con el solecito este que entra. ¿Y tú?


Me explica entonces los problemas que conlleva la escasez de tiempo en la paternidad y lo escucho sin interrupción desde mi soleado asiento.

-Como en diez minutos para poderlo acompañar hasta la escuela. Vamos en autobús porque lo quiero escuchar sin tener que estar por nada más. Intento sacar tiempo de donde no lo hay porque sé que luego es tarde para recuperar lo perdido y no puede haber mayor castigo que ese.  


Llegados a su destino, pone en pie a su hijo mientras le sustrae el videojuego de sus entrenados pulgares y le obliga a darme un beso de despedida. Aún con la suavidad de su fresca mejilla en la mía y el recuerdo vivo de la conmovedora declaración de su padre, soy protagonista de algo del todo desconcertante: sus grandes manos agarran mi cara para plantarme un eterno beso en mis comprimidas mejillas, pero un frenazo improvisto hace que su desprevenido gesto acabe sobre mis estrujados labios.


Agarro mi socorrida libreta nueva para darle un uso del todo inesperado, y comienzo a escribir lo que ahora trascribo.

05/11/2007 10:31. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: OLFATO. Hay 7 comentarios.

El mundo

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El domingo noche me acerqué a la librería Vips de Rambla Catalunya para despejarme de la lacra de este día y me tropecé con Laura y Julio. Estaban sentados en un estante y los ayudé a bajar impulsada por la ilusión de mi hallazgo. Mientras sacaba brillo a la contra cubierta como queriendo hacer las letras más inteligibles leí por entre mis dedos una pincelada de sus vidas. No dudé en marcar mis huellas en la brillante encuadernación de Booket el rato que estuviese por la tienda. Busqué entonces un ejemplar menos manoseado. Formas y palabras de otros libros se entrometieron en mi fallida búsqueda pero alimentaron un pensamiento que ahora recuerdo: Juan José Millás debería ser también Premio Planeta.

 

Si no fuese porque este pensamiento es compartido por muchos de los que leemos su obra empezaría a pensar que poseo poderes mentales ocultos en los que no creo.

16/10/2007 11:53. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: VISTA. Hay 7 comentarios.

Érase una vez

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Érase una vez una niña que no podía dejar de embobarse en cada pared blanca que veía, a cada agujero negro al que se asomaba. Un día, y llevada por la curiosidad de espiar en lo prohibido, decidió acercarse al lado más oscuro de su persona. Entonces, y como si lo hubiese hecho cientos de veces, se sentó en la silla de su cuarto frente a la pared de estuco lisa, dejando su mente en blanco y sin pensar absolutamente en nada. Así perduró hasta que sus piernas y brazos decidieron coger impulso para levantarse y salir de la habitación. Al poco, y como si de un acto reflejo se tratase, volvió de nuevo a coger asiento, fijando su mirada sin importar dónde pero con la misma sensación de antes: la de no pensar nada.

Los días sucedieron, y su habilidad de abstracción fue madurando. Conseguía abismarse con la velocidad del rayo, en el metro, por la calle, de pie o caminando, en la ducha o comiendo, escuchando y hablando. Hasta en los sueños se coló su vicio incontrolado, despojándola del disfrute de imaginar. Una mañana mientras se cepillaba los dientes observó frente al espejo cómo se escurrían sus orejas y mejillas. Una masa gris gelatinosa se abría paso desde su frente por entre los surcos de su cara, arrastrando las formas que en ella encontraba. Sus manos y su cuello se fueron deshaciendo a medida que la masa cogía terreno. A su paso, la estrecha cintura y sus cortas piernas se soldaron más que nunca en una única pieza sin forma definida. Todo su cuerpo se escurrió hasta desvanecer en el suelo del lavabo. Entonces reclinó como pudo su cabeza deforme y observó con terror que su cerebro ya no estaba, habitando en su lugar un abismal agujero negro. Su imagen reflejada en el espejo le permitió mirar a través del negruzco túnel y con pavorosa curiosidad pudo ver al fondo de la oquedad el suelo blanquecino y liso del lavabo. Entonces y como sucedía cientos de veces la ensimismación más temida se apoderó de ella, abstrayéndola de todo, para bien o para mal.

Las formas de su cuerpo, licuadas por la abrasividad de su cerebro, permanecerían por tiempo desperdigadas.

Con los años dibujarían la silueta de una preciosa mujer, sombra de la que pudo haber sido y no fue, por sufrir la pena de niña de no poder imaginar ni pensar nada.

03/10/2007 10:22. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: OLFATO. Hay 6 comentarios.

7 meses

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Estoy muy cansá. El aire me pesa, sentada, de pie y recostá. Las palabras se hermandan, y se amontan para salir en un mismo suspiro para que me cueste menos hablar: Ay… yesquenopueomás. Mis pies doloridos soportan los 15 quilos de más. Mi esqueleto enmudecido me reclama calcio por piedad y mis glóbulos rojos se quejan del saqueo que sufren por aquí y por allá. Andan ligeros de equipaje por el poco oxígeno en sangre y el hierro recetado en pastillas es como el sexo que se alquila, un triste sucedáneo de lo natural, que te deja al poco de su dosis, con la misma necesidad. El esófago protagoniza las veladas sin igual. La acidez se camufla con bochornosa timidez bajo alimentos tan normales como el pan o la miel. Y tengo sed, mucha sed, y bebo agua pero siempre antes de las diez pues lo ingerido antes de acostarme siempre ha de salir antes de levantarme. Y los viajes al lavabo, una y otra vez, me recuerdan que mis pies doloridos no pueden con los 15 quilos de más y que el aire me pesa, sentada, de pie y recostá.

17/09/2007 14:33. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: GUSTO. Hay 12 comentarios.

Adicta por casualidad

Soy adicta a las casualidades. Cuando nada parece depender de ellas el devenir de mi existencia se torna gris. El amplio abanico de la elección sacudido por la mano del deber no ventila mi vida y la responsabilidad de lo escogido pesa como el calor sin refrigerar. La visión de un solo camino entristece, y deambularlo sin mirar a los lados me amortece. Dejar que interseccionen las alternativas bajo el trazo del azar hace que la línea recta de mi día se desdoble en inesperadas formas geométricas. Entonces vivo lo que no iba a ser y reinvento lo que debía de ser.

Me gustan las casualidades y engancharme a ellas. No confesarles nunca fidelidad, y retarlas bajo una libertad rescatada de la obligación incumplida. Despojarme de la superstición, la mala suerte, la corazonada, el acierto, la organización, la  coherencia y la previsión, y recorrer el sinuoso destino con el sentir como único equipaje de mano.

18/08/2007 19:04. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: TACTO. Hay 5 comentarios.

Un mar de sensaciones

Llego tarde. Tropiezo con mis pies al pedir la llave de taquilla y el consentimiento de la de recepción me permite empujar la barra de paso hacia las instalaciones. El olor a cloro se intensifica al llegar al vestuario. Abro, desvisto, calzo, recalco y cierro. Se atasca el candado. Las prisas me vacilan y me siento. Suspiro. Me acerco al espejo para embutirme el gorro de látex. Hoy no hay tiempo para muecas. Recoloco la ropa y cierro por fin la puerta metálica. Desaparezco con los pies semidesnudos y diez minutos menos de clase.  Un arsenal de gorros flotantes se gira sonriente a mi llegada. ¡Yo ya he precalentado! Exclamo con la lengua fuera. Me remojo mis mofletes rojos bajo una ducha de agua fría. Alzo la vista y veo una hilera de hombres sudorosos haciendo bicicleta estática tras el cristal que nos separa. No entiendo la esclavitud a la que se someten pero también les sonrío: voy a pegarme un chapuzón a la salud de todos ellos. El gorro es un ingenuo antifaz que hace sea incapaz de reconocer las caras cuando van vestidas de calle. Somos las sin nombre, nos llamamos por el número de semanas o por el mes en el que va a nacer. Una de descomunal barriga me acerca un churro de espuma de más de metro y medio. Omito toda broma recurrente y me incorporo a la gimnasia acuática comenzada. A los brincos sucesivos con el churro entre las piernas le siguen brazadas de espalda con el churro oprimido contra el pecho. Al flote boca abajo con el churro de tablilla, el nado hacia delante con un pataleo escandaloso. Tiempo de descanso. Me ajusto mi artilugio a la nuca y  otro fálico flotador de igual proporción a las pantorrillas. Soy una hoja seca en una charca de verano. Oigo las voces de las compañeras distorsionadas bajo el agua. Mientras floto me desplazo. Permanezco liviana sobre el líquido que me abraza. Contemplo el cielo enmaderado. Un azul cegador entra a través de uno de sus ventanales. Cierro los ojos y miro a través de mis párpados claridades nuevas. Oigo mi respiración a través de mi cuerpo mientras mis oídos se taponan. Me estoy convirtiendo en burbuja mientras simulo estar relajándome. Entonces me dejo escurrir entre los flotadores y me sumerjo con religiosa suavidad. La caída es un baile de movimientos lentos y armoniosos. Las prisas desaparecen y los tropiezos se amortiguan. La brusquedad no existe. El ruido no molesta y los sonidos son el hilo musical que me acompaña. No tengo frío ni sensación de humedad. La línea que trazan mis contorneos se corrige con la misma corriente generada. Inhalo oxígeno sin respirar. Se está tan bien aquí abajo que no entiendo la evolución de los anfibios a reptiles ni el miedo a morir bajo el mar.

Un pitido agudo procedente de fuera recuerda que la clase ha terminado ya.

Salgo de la piscina arrastrando mis kilos reales y la experiencia vivida.

-Nos pensábamos que te habías ido ya. Dónde has estado todo este tiempo?

-Buceando en el mar de los recuerdos, con mi maestra, mi hija, a la que aún le quedan 4 meses de experiencia vital.  


Que los disfrutes Paula.

Pero sal cuando te toque, que aquí fuera verás que no se está tan mal.




16/07/2007 14:06. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: VISTA. Hay 13 comentarios.

Declaración de amor

Amo la delicadeza de unas palabras acertadas, con la conciencia de que pueden caer en saco vacío, con el respeto de que pueden marcar un destino.

Amo el silencio de un gesto afectuoso, con la inquietud de ser comienzo de algo distinto, final de lo que siempre es lo mismo.

Amo la mirada descarada del bebé que no sabe aún de reglas sociales, la pureza de sus gritos en una sala de espera, en una biblioteca sin ruido.

Amo el tacto del cojín que soportó el desgarro del desespero, el sueño reparador, la asfixia de la ignorancia o una reconciliación; el del jersey que me pongo, impregnado de la suerte del examen de aquella lección, del calor de la fría clase teórica que de nada me sirvió.

Amo los trabajos que buscan personas prescindibles sin la categoría de auxiliar y de justa remuneración.

El buen hacer de alguien vestido con la carrocería de su coche, su buena educación.

Amo el respeto, la ignorancia, la conciencia, el amor.

Amo el humor, por ser flotador en un mar de angustia, calma del bravío dolor.

Amo tantas cosas

de las que no hago mención

que espero, rabiosas,

se atolondren por protagonizar este día

y lo bañen de ilusión.

05/07/2007 13:14. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: TACTO. Hay 4 comentarios.

Juan José Millás

Mi desmemoriada cabeza no quiere olvidarse de lo insignificantemente importante, por eso hoy, trascribo, volviendo así a recordar un relato del escritor Juan José Millás, memorable por su sencillez y poca pretensión en todo lo que ingeniosamente escribe. Está extraído del libro Cuentos de Adúlteros desorientados.

 

Con este regalo de prosa, saco las macetas al balcón para que las vea el vecino y fardo de unas flores que jamás planté yo pero que hice mías nada más regar.

Es una manera de conseguir que no se marchiten nunca.

Espero que os agrade tanto como a mí.

                                       El que jadea

                               por Juan José Millás

 

Descolgué el teléfono y escuché un jadeo venéreo otro lado de la línea.
      –¿Quién es? –pregunté.
      –Yo soy el que jadea –respondió una voz neutra, quizá algo cansada.
      Colgué, perplejo, y apareció mi mujer en la puerta del salón.
      –¿Quién era?
      –El que jadea –dije.
      –Habérmelo pasado.
      –¿Para qué?
      –No sé, me da pena. Para que se aliviara un poco.
      Continué leyendo el periódico y al poco volvió a sonar el aparato. Dejé que mi mujer se adelantara y sin despegar los ojos de las noticias de internacional, como si estuviera interesado en la alta política, la oí hablar con el psicópata.
      –No te importe –decía–, resopla todo lo que quieras, hijo. A mi no me das miedo. Si la gente fuera como tú, el mundo iría mejor. Al fin y al cabo, no matas, no atracas, no desfalcas. Y encima le das a ganar unas pesetas a la Telefónica. Otra cosa es que jadearas a costa del receptor. La semana pasada telefoneó un jadeador desde Nueva York a cobro revertido. Le dije que a cobro revertido le jadeara a su madre, hasta ahí podíamos llegar. Por cierto, que Madrid ya no tiene nada que envidiar a las grandes capitales del mundo en cuestión de jadeadores. Tú mismo eres tan profesional como uno americano. Enhorabuena, hijo.
      A continuación escuchó un poco sofocada dos o tres tandas de jadeos, y colgó con naturalidad. Yo intenté reprimirme, creo que cada uno puede hacer lo que le dé la gana, pero no pude. Me salió la bestia autoritaria que llevo dentro.
      –No me parece muy edificante la conversación que has tenido con ese degenerado, la verdad.
      Ella se asomó a la página de mi periódico y al ver las fotos de las amantes de Clinton por orden alfabético respondió que un lector de pornografía barata no era quién para meterse con un pobre jadeador que vivía con su madre paralítica, y cuyo único desahogo sexual era el jadeo telefónico.
      Me mordí la lengua para no discutir, porque era sábado y quería empezar bien el fin de semana. Pero el domingo, mientras mi mujer estaba en misa, telefoneó de nuevo el jadeador y le mandé a la mierda.
      –Se lo voy a contar a tu mujer –respondió en tono de amenaza–. Le voy a decir cómo tratas tú a la gente educada y te vas a enterar de lo que vale un peine.
      –Tampoco es para ponerse así –dije dando marcha atrás, no tenía ganas de líos domésticos–. Es que me has cogido en un mal momento. Discúlpame.
      –Está bien, está bien. ¿Y tu mujer?
      –Se ha ido a misa.
      –Dile que luego la llamo.
      Me quedé un rato pensativo. Desde pequeño, siempre había deseado jadear por teléfono, pero mis padres decían que era una cosa de enfermos mentales. Me he perdido lo mejor de la vida por escrúpulos morales, o por prejuicios culturales, no sé. Pero al ver aquella relación tan sana entre mi mujer y el jadeador pensé que no podía ser malo. Así que marqué un número al azar y me puse a jadear como un loco, intentando recuperar los años perdidos.
      –¿Quién es? –preguntó con cierta alarma una mujer cuya voz me resultó familiar.
      –Soy el jadeador –dije con naturalidad.
      –Espere, que le paso a mi marido.
      El marido resultó ser mi padre, nos reconocimos enseguida: inconscientemente, había marcado su número. Me dijo que ya sabían los dos que acabaría así y colgó. Luego llamaron a mi mujer y le contaron todo. Ella dice que quiere abandonarme, por psicópata, y me ha pedido que le firme unos papeles.
      –Jadear a tu propia madre. ¿Dónde se ha visto eso?
      Nunca acierto, sobre todo cuando imito a los demás para ponerme al día. Total, que ahora ya no puedo dejar de jadear, pero de angustia, aunque mis padres creen que lo hago por vicio.

29/06/2007 19:18. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: VISTA. Hay 5 comentarios.

Comunicando con mi madre

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Y entonces comenzamos a charlar. Alternamos los tiempos de manera harmoniosa y entonación musicada, dándonos el testigo para hablar con un silencio acolchado por interjecciones cálidas. Los timbres de nuestras voces se asemejan tanto que se diría se trata de una única persona que improvisa sin titubeos un diálogo para sí. No hay más prisa en terminar que la que queramos simular. No hay mayor intención en empezar que la de conjugar nuestros ritmos, asentar nuestras almas, nivelar nuestras defensas.

Sí, es toda una terapia. No nos decimos nada nuevo pero hablamos con tal exclusividad que colgamos sorprendidas por la novedad de las confesiones de siempre. Omitimos el ruido para escuchar el farfullo de nuestras voces con la atención de quien no acaba de sintonizar su emisora preferida. Y hablamos pausadas de ilusiones compartidas, reteniendo la alegría súbita para obtener mayor gozo cuando se den, y dejando que vayan mientras calando en cada una de nosotras. Y envolvemos de cariño las palabras de aflicción para menguar su punzada y echarlas a la saca de dolores en proceso de conversión.

Y nos contentamos. Y es tan plena la felicidad conseguida que no podemos más que volvernos a llamar una y mil veces más.



26/06/2007 13:05. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: TACTO. Hay 2 comentarios.

Un churro de vecina

Un mal sueño me empuja a despertarme. Aún reciente me levanto para asomarme a la ventana y ver al churrero trabajar. Con el destemple del descanso coartado voy hasta la cocina en busca de aliento, y un vaso de leche se presta como el mejor de los candidatos. El mareo pronto me da los buenos días, y por una vez, me alegro de que ocupe mi pensamiento aún viciado. La química del cerebro se va de puente dejándome a mí todo el trabajo por hacer.  Qué suplicio. Las hormonas se meten hasta con mi oído interno, pero lo hacen con contrato temporal a horas convenidas. Pronto las finiquitarán.

Suena el timbre de la puerta. Dejo mis pensamientos figurados junto al desayuno y arrastro mi cuerpo hasta la mirilla. Abro.

 

-¡Enhorabuena , hija! Ay!, no sabes la alegría que me has dado!

- Hola Mercedes, Buen día (siempre pienso, centésimas antes, en la marca de coches para dirigirme a ella sin equivocación) Me coges almorzando- y sonrío, por no saber qué añadir.

-Que me he enterao por la Beatriz, la del 7º, la que toca el piano. Ay!, qué bien!!

Qué es lo que traes? A ti no te va a pasar como a la de al lao- me apunta, reclinando la cabeza con la ceja arqueada hacia el 6º 4ª- A ella ni se le notó!, Como ya estaba tan gorda de antes,  dio a luz sin que nadie se enterase de que estuviera preñada, y claro, como tampoco se parece a ninguno de los 2, tan rubito él, con esos rizos, y esos ojos verdes tan gordotes-recuerda la mujer fijando su mirada en mis pies descalzos- pues todo hacía pensar que era adoptao, pero desde luego que con los gritos que le llegan a pegar al pobre crío, los de asuntos sociales poco trabajo iban a tener para retirarles la custodia. Así que el niño es de ellos, bueno, de ella, porque el chaval poco pinta, con lo saboría y malasombra que es la pobre.

-Hombreee, Mercedes…- sacudo estas dos palabras de mis cuerdas más afinadas, consciente de que nada de lo que diga puede atravesar el bloque de vacío que nos separa.

 

Cuando alguien obra de manera desdeñada hacia otro, tiene un motivo más allá del aparente. Cuando alguien saca conclusiones sobre lo que uno es en función de cómo actúa, lo hace siempre bajo su singular forma de pensar. Es ésta la verdadera esencia que nos diferencia a las personas. La complejidad del entramado de maneras de ser está garantizado, por banal que sea lo que al final se formule.

La extraña conversación-monólogo de mi vecina me la tomo como un sudoku emocional y no como una ofensa con la que yo deba alterarme, aliarme, mofarme, alegrarme.

Cierro la puerta con el mismo sigilo con el que no la debí abrir y me vuelvo hasta la cocina. Un olor a buñuelos ha decidido entrar por la ventana e invadir uno de mis sentidos más tocados por el embarazo.

 

Caliento de nuevo la leche para dar paso a un pensamiento nuevo: el de mojar un buen churro en ella...

21/06/2007 15:35. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: OLFATO. Hay 9 comentarios.

Muchas gracias a todos

Y es que necesito reír. Cuando estoy sola no dejo de hacerlo, a expensas de que algún vecino se haga una idea equivocada de mí. Cuando algo me preocupa, una mueca se dibuja en mi cara, desafiando la gravedad de los músculos faciales que se empeñan en arrugar mi barbilla. Cuando algo quiero aprender, sonrío como pidiendo tiempo a lo que no acabo de entender. Los nervios son los aliados por antonomasia de mis carcajadas, primas hermanas de mi risa y hermanas de sangre de mi alegría, esa que a veces me abandona dejando sin amiga de patio a la sonrisa, que perpleja se pinta como de costumbre en mi cara. Pero como guiada por la sinrazón, y antes de que mi expresión se humedezca por gotas de desesperanza, vuelve como se fue, secando mis ojos con algodones de tranquilidad, iluminando mis encías para prepararlas a escena, y haciéndome reír con la misma naturalidad de su existencia. Entonces el absurdo de la tristeza desmedida, de la preocupación excesiva, de la pena pasada, se evapora, dejando tras de sí un vapor que abrillanta mis ojos y humedece mis labios que se estiran sonrientes lo que dan de sí.

 

 

Me ha encantado este paseo iniciado en noviembre del 2006 por un camino deambulado desde siempre pero no escrito hasta entonces. Volveré a recorrerlo, esta vez de vuelta y recordando la sonrisa que en él se queda grabada.

Agradezco los ojos que siguieron su lectura. Nunca pensé que interactuar con otras almas fuera tan enriquecedor.

Muchas gracias a todos.

Yolijolie.

16/05/2007 12:24. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: TACTO. Hay 11 comentarios.

Pastora

Y me harté de verte después de mucho escucharte.

En la radio sonaba tu Lola como brisa de aire fresco en el panorama comercial. Bajé tus restos husmeando en Internet y en las Navidades del 2004 me los regalé.

En febrero del 2005 seguí tus huellas hasta el Faktoria de Terrassa y allí, en un ambiente fumeta y relajado de una treintena de personas, te descubrí. Recuerdo cómo, a un par de metros de mis narices, escenificabas tus letras y me las cantabas, por qué no, a mí.

Desde entonces, me has acompañado en coche hasta el trabajo con el aperitivo de las doce, he limpiado la casa como una auténtica mirona, me he duchado con tu mentira, y me reconcilio conmigo cuando no se puede más.

 

Espero que te dejes ver pronto para escucharte lo nuevo y sentirlo como eterno.

 

10/05/2007 13:09. Autor: yolijolie. Enlace directo del texto. Tema: OÍDO. Hay 4 comentarios.


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