|
| El Rastrillo |



|
|
| Technorati |
|
|
|
|
|
|
|
|
|

Obra bajo licencia de Creative Commons.
© Yolanda Montesinos L., 2008.
Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2008.

Duerme. Tengo que aprovechar. Me siento frente al ordenador y recupero notas inconexas amontonadas virtualmente en mi escritorio pixelado. Revisarlas restará tiempo a la cuenta atrás marcada por su ensoñado reloj biológico. Fuera llueve y aquí hace frío. Desplazo mis sigilosos pies hasta la habitación contigua en la que duerme y me abrigo. Un relámpago acuchilla el silencio y paraliza mi paso. ¿Se habrá despertado? Me acerco con la cautela del que se asoma por un precipicio. Hoy tampoco podré escribir, pienso, mientras observo su angelical cara. Un trueno aún más estridente me compunge los músculos faciales. Permanezco frente a ella sin poder levantar mis talones de la baldosa No reprendo la marcha, sólo tengo prisa por hacer las cosas con tiempo.
La habitación se oscurece por completo y una nube negra se descarga contra la ventana. El goteo se acelera y la incesante lluvia repiquetea con una armonía que imprevisiblemente adormece. La lluvia mojando las calles barcelonesas ahogará las voces de los más secos.
Sin dar crédito el cielo comienza a abrirse en escasos segundos y un haz de luz decide entrar sin avisar. Sus ojos se entreabren sonrientes y mi cara se contagia.
Vuelvo a no tener tiempo para escribir pero lo hago.
Hace un estupendo día de lluvia soleado.

Existir cobra sentido cuando huelo la vida en tu piel, oigo tu virgen respiración de inhalaciones profundas con la aparente conciencia de que la vida te va en ello. El tiempo pasa productivo por tu cuerpo que cambia a una velocidad increíble. Retratarte es un burdo intento de atestar lo que dentro de ti se está cociendo y te fotografío con mis aturdidos ojos que nada se quieren perder. Te veo observar los insulsos objetos que te rodean con la vehemencia del que analiza un gran hallazgo y me enseñas a volver a mirar lo que nunca había observado, notando la dulzura de tu mirada en todo lo contemplado por ti. Tus balbuceos me traen el sonido de tu voz y me entusiasma pensar que significan todo lo que aún no consigo entender, y te respondo con un mal plagiado lenguaje y una enorme sonrisa de manual. Perdóname. Mis fallidos intentos por fluir la comunicación toman protagonismo cuando no consigo calmar tus desalmados llantos. Llamo entonces a la madre naturaleza, y, si hay cobertura en la red, me vuelve a recordar lo que tanto me cuesta hacer: dejar la teoría en los libros y creer en el instinto, el mismo que me dice que ahora tienes que comer.
Hasta ahora pitufina.
Post perteneciente a enero de 2008. Por error lo he traspapelado cibernéticamente y solo sé ordenar lo escrito en papel. Los comentarios tan preciados por mí se han borrado. Si alguien puede echarme un cable se lo agradecería. yolithebest@hotmail.com
Debería ir pensando en cambiar el nombre de mi correo al que poco honores hago...
Plantilla basada en http://blogtemplates.noipo.org/